Reforestación Biodiversidad y Conservación de Ayahuasca y otras plantas sagradas
América Latina, países como Perú y Chile cuentan con una rica historia vinculada al conocimiento ancestral de las comunidades indígenas y campesinas. Este conocimiento abarca las propiedades botánicas y terapéuticas de plantas nativas y no nativas, utilizadas enteras o en forma de extractos. Algunos ejemplos incluyen la quinina del árbol de la quina para la malaria, la cocaína de las hojas de coca como anestésico y algas secas ricas en yodo para prevenir el bocio.
Otro ejemplo proviene de la medicina tradicional. En la década de 1930, el sacerdote y botánico austriaco Martin Gusinde documentó el uso de más de 350 plantas medicinales en Chile. La documentación más reciente identifica solo alrededor de la mitad de ese número. Muchas de esas especies ya no se encuentran. Lo mismo ocurre en Perú.
La medicina tradicional se utiliza cada vez más junto con la medicina moderna. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) reconocen la medicina tradicional y el uso terapéutico de plantas nativas. En consonancia con estos principios, en 2017, un documento de política sobre etnicidad y salud abogó por perspectivas de salud intercultural que incluyeran las prácticas ancestrales y espirituales de los pueblos indígenas.
Juntos con maestras y maestros Shipibo Konibo en mantener la biodiversidad de la Amazonia peruana.
Sobre esta base, la OMS organizó en 2023 su primera cumbre mundial sobre Medicina Tradicional y Complementaria (T&CM) para promover la integración de estas prácticas, seguras y basadas en evidencia, en los sistemas de salud nacionales. Perú ha reconocido el rol de curanderos y practicantes tradicionales, incorporándolos al sistema nacional de salud. En Chile, existen varios hospitales interculturales que ofrecen medicina tradicional junto con medicina occidental, especialmente en la zona de Temuco, donde habita la mayor parte de la población indígena. Esta integración resulta particularmente beneficiosa para el tratamiento de problemas respiratorios, gastrointestinales, dolores, inflamaciones e incluso problemas de salud mental.
La biodiversidad también representa una fuente importante de nuevos medicamentos, con aproximadamente el 40% de los medicamentos aprobados por la FDA derivados de compuestos naturales, ya sea directamente de plantas o como imitaciones sintéticas. Esto es especialmente cierto en el caso de los medicamentos contra el cáncer. A pesar de décadas de exploración botánica, muchas especies de flora diversa aún no han sido caracterizadas y podrían ofrecer compuestos bioactivos clave para medicamentos terapéuticos modernos. Esta frontera abre oportunidades para avances científicos con el apoyo de tecnologías modernas.
Brasil, Costa Rica y Colombia están a la vanguardia en investigación y desarrollo, generando medicamentos prometedores derivados de productos naturales. Aunque en etapas iniciales, Perú y Chile también demuestran potencial con sus investigaciones en curso sobre algas marinas con implicaciones terapéuticas.
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